Es mi maldita costumbre de preocuparme por lo que pasará, antes de que pueda pasar…
Es aquella sensación de vacío teniendo tanto amor cerca…
Es no poder confiar, no poder gritar, no poder… poder
Es no querer pronunciar ninguna palabra que pueda después herirme… herirte
Es querer tener bajo control lo que no tiene control
Es no querer arriesgarme más
Es ser aquel ser que nunca quise ser…
Es mi intensa racionalidad… mi poca fe en la ilusión
Es mi desesperación por no sentir lo que sentí
Es…
Tan cierto caray…
De sobra sabe usted que fue el primero que despertó en mi sentimientos inexplicables como usted mismo, desde los más íntimos y bellos hasta los más rebeldes terribles y sofocados llantos.
Sin embargo quisiera hacerle saber que hasta el día de hoy lo he extrañado como a ninguno, con mi nada y con lo que queda de mi todo que se robo el día que le dije ese adiós arrepentido, arrepentido desde que la silueta de su cuerpo se desapareció de mi puerta, aquella puerta que cerró por última vez esa tarde que aun no puedo explicarme como llegó.
La verdad es que no quisiera pedir perdón porque bien sabemos los dos que era más justo que necesario partir los caminos, aunque esto pudiera acabar con la historia que escribíamos juntos, pero debe recordar que el Te Amo que más que obligado era acostumbrado ya no nos bastaba a ambos.
Pero aun con todo esto le sigo queriendo y dudo mucho que lo deje de hacer, a veces me pregunto como seguirá su vida y me muerdo la boca antes de poder preguntar, no se si esta historia pueda unirse de nuevo, pero mi deseo solo sería verlo sonreír.
ARE